EL PAPEL DE LOS AFIJOS

María José Rincón, Diario Libre, 20 de abril de 2021

La lengua tiene sus propios mecanismos para formar nuevas palabras. La derivación es uno de ellos. A una palabra le añadimos un afijo y conseguimos una nueva palabra con diferentes funciones gramaticales o con distintos matices de significado. Los afijos, como pequeñas piezas de un maravilloso rompecabezas, pueden ser de tres tipos dependiendo del lugar en el que se colocan en la nueva palabra. Cuando el afijo precede a la raíz de la palabra a la que modifica lo llamamos prefijo; lo llamamos sufijo, en cambio, si se pospone a esa raíz; y lo llamamos interfijo si se intercala entre la base léxica de la palabra y un sufijo. Si los analizan verán que todos estos términos que usamos para referirnos a los afijos se crean gracias a ellos: a-fijo, pre-fijo, su-fijo, inter-fijo.

Aprovechemos para recordar que, cuando nos referimos a un prefijo en la escritura, le colocamos un guion al final para indicar que es un elemento que no funciona de forma independiente, sino cuya misión es sumarse a las palabras para formar nuevas voces. Los afijos, aunque no disfrutan de la independencia de otros elementos de la lengua, también tienen su lugar en los diccionarios. Si los buscamos, podemos consultar qué matices de significación les aportan a las palabras que forman. Prueben a consultar, por ejemplo, en el Diccionario de la lengua española los cuatros afijos que hemos visto hoy; o algunos de los sufijos que registra el Diccionario del español dominicano.

Saber reconocerlos como parte de las palabras que utilizamos nos puede resultar útil. Los afijos nos aproximan al significado de las voces en las que intervienen, nos proporcionan pistas útiles sobre la ortografía y nos dan una idea de cómo se van formando nuevas palabras a partir de las que ya tenemos.

Enlace de la noticia: https://www.diariolibre.com/revista/blogs/ene/el-papel-de-los-afijos-CD25731434


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