SORPRESAS Y DECEPCIONES EN LA FERIA

Argénida Romero, Diario Libre, 26 septiembre 2016

Seguir la pista de las obras literarias de los autores dominicanos en esta décimo novena Feria Internacional del Libro 2016, dedicada precisamente a República Dominicana y enfocada en su diáspora, es una tarea que depara encuentros con libros insospechados, pero también decepciones en las ofertas bibliográficas en lugares en donde se da por hecho que se encontrarán obras de referencia de nuestros escritores.

La primera parada de un recorrido realizado por DL fue el Pabellón de Autores Dominicanos, espacio que forma parte del stand enfocado en el país.

Lo primero que llama la atención es la falta de orden temático de los libros colocados en los estantes. Poesía, cuento, novela, ensayos y otros géneros literarios ofertados se entremezclan, lo que puede hacer difícil enfocar el interés en la búsqueda de una obra.

Pero si se busca con paciencia se encontrará la colección en 14 tomos de las obras de Pedro Henríquez Ureña, compiladas por Miguel De Mena, cuyo precio es de RD$4,200. También se puede comprar la mitad de la colección por RD$2,100.

Igualmente son abundantes las novelas y cuentos de Marcio Veloz Maggiolo, Juan Bosch y Avelino Stanley -tres autores más con mucha presencia en otros stands-, así como de escritores actuales como Deidamia Galán, José Beltrán, Rossalina Benjamín y Luis Reynaldo Pérez.

Sin embargo, no se pudieron observar obras de referentes literarios como Aída Cartagena Portalatín, Manuel del Cabral, Tomás Hernández Franco o Franklin Mieses Burgos.

En cuanto a la diáspora, se oferta la antología “Ventanas navegables”, que reúne textos de poesía y narrativa de 62 escritores dominicanos residentes en el extranjero, compilados por José Acosta, escritor dominicano residente en New York y quien obtuvo este año pasado el Premio Casa de Las Américas, en el renglón Literatura Latina en Estados Unidos.

Los que están y los que no se ven

Fuera del Pabellón de Autores Dominicanos, las obras de nuestros escritores tienen gran presencia en los stands del Ministerio de Cultura, la Sociedad Dominicana de Bibliófilos y la Editora Santuario, aunque a la vista se nota la poca presencia de autores de la diáspora.

En el caso del stand para las ediciones del Ministerio de Cultura, el poco espacio impide una buena visualización de los libros, por lo que es difícil saber lo que está o no está. Mantienen una mesa en el centro en el que se observan libros diversos, con precios que oscilan entre los RD$100 y R$300 pesos, en las que se destacan obras de ganadores del certamen de Premio Joven en poesía y cuento de la Feria Internacional del Libro, como antologías regionales. También están a la venta los tomos de las obras de Pedro Henríquez Ureña.

En la Sociedad de Bibliófilos, también con un espacio reducido, aguardan buenas sorpresas bibliográficas: las obras completas de Franklin Mieses Burgos, “Relaciones históricas de Santo Domingo”, del historiador Emilio Domingo Demorizi, y “Medalaganario”, de Jacinto Gimbernard.

Mientras que en la parte inferior de un estante hay ediciones en tapa dura, usadas pero en buen estado, que contienen títulos como “Al amor del bohío”, de Ramón Emilio Jiménez; “Escritos”, de Ulises Francisco Espaillat; tres tomos de “Notas autobiograficas y apuntes históricos”, de Gregorio Lúperon; tres tomos de “Obras completas”, de Fabio Fiallo; y “Episodios Dominicanos”, de Pedro Henríquez Ureña.

En tanto, Editora Santuario -que edita solo autores dominicanos- posee bibliografía de escritores de distintas generaciones literarias, entre ellos a Angela Hernández, Diógenes Valdez, Emilia Pereyra, Federico Jovine, Pedro José Gris, Marcio Veloz Maggiolo, José Rafael Lantigua, Franklin Gutierrez, José Alcantara Almánzar, Manuel Salvador Gautier y Avelino Stanley.

Los encargados de esta editora afirmaron que tenían libros de Rita Indiana Hernández pero que se habían agotado, una escritora difícil de encontrar en los stand de la Feria Internacional del Libro, por no decir que en el recorrido no se encontró ninguno de su libros, a pesar del reconocimiento internacional que tiene fuera de nuestro país y que este año fue una de las cinco finalistas, y la única mujer, en el II Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa con su novela “La mucama de Omicunlé”.

Al igual que Rita Indiana tampoco se pudieron observar obras del escritor dominicano Reynolds Andújar, residente en Chicago, Estados Unidos, y ganador este año del VI Concurso Latinoamericano y Caribeño de Novela Alba Narrativa 2015, con su novela “Los gestos inútiles”. La excepción en el caso de Andújar es su ensayo “Formas del ascenso. Estructura mitológica en Escalera para Electra de Aída Cartagena Portalatín”, a la venta en el espacio de la editorial puertorriqueña Isla Negra; en donde también se puede encontrar el libro de cuentos “Buffet para caníbales”, del dominicano Pastor de Moya.

En el espacio de la librería Cuesta se encuentran a quienes posiblemente podríamos señalar como los escritores dominicanos más representativos de la diáspora dominicana: Junot Díaz, premio Pulitzer 2007, con algunos ejemplares de su libro de relatos “Así es como la pierdes”, y Julia Alvarez, con su novela “En el tiempo de las mariposas”, un libro que se encuentra con facilidad en otros lugares de la FILSD 2016.

También en este caseta se hallan ediciones de las distintas obras de Juan Bosch, que también tiene un stand individual; así como “Memorias de un cortesano de la Era de Trujillo”, de Joaquín Balaguer, cuya caseta se encuentran justo al lado de la de Bosch.

Otros textos ofertados en Cuesta son “Sólo cenizas hallarás”, novela de Pedro Verges, actual ministro de Cultura, y varios libros sobre la era de Trujillo y sobre historia de Frank Moya Pons, Bernardo Vega – cuyas obras tienen mucha presencia en otros espacios, como el de la libreria La Trinitaria- y Orlando Inoa. Además hay varios ejemplares de la novela “La Sangre”, de Tulio Manuel Cesteros, una de las obras literarias incluidas en una lista de los 100 mejores libros dominicanos del siglo XX y cuya primera edición cumplió cien años en el 2014, y que también se encuentra en otros espacios de la FILSD 2016.

Otro stand donde se pueden encontrar libros de autores dominicanos es la editora española Amargord Ediciones, en las que se encuentran las obras recientes de Basilio Belliard, Plinio Chahín y Alexis Gómez Rosa, entre otros.

Sentidas ausencias

Si busca algún libro del poeta Manuel del Cabral, uno de los escritores dominicanos más relevantes del siglo XX, es posible que se lleve la decepción no solo de no encontrarlo, sino de observar como el stand de la Fundación Manuel del Cabral, ubicado en las cercanías de la Cinemateca Nacional, solo tiene unos cuantos textos editados en las décadas de 1970 o 1980.

También son escasos, al menos en las casetas más visibles, libros de algunos autores de la generación de 1960 o post gesta revolucionaria de abril de 1965 como René del Risco y Miguel Alfonseca. La novela “Escalera de Electra”, finalista del Premio Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral en 1969, de la escritora Aida Cartagena Portalatín también es un texto que no se pudo encontrar en el recorrido.

Pero a estos ausentes existe la posibilidad de encontrarlos en pequeños espacios de ventas de libros ubicados en las áreas cercanas a las casetas gubernamentales, en donde ediciones que datan de hasta 30 años, de medio uso, pueden ser halladas como pequeños tesoros.

http://www.diariolibre.com/revista/tras-las-huellas-de-autores-dominicanos-en-la-filsd-sorpresas-y-decepciones-FB5030502


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