JULIO CORTÁZAR Y GATO BARBIERI

Jimmy Hungría [Buena Lectura]

A propósito del fallecimiento de Gato Barbieri, reproduzco un fragmento de una entrevista que a Julio Cortázar le hiciera Eligio García Márquez, quien la publicó en su libro “Son así. Reportaje a nueve escritores latinoamericanos” (Editorial La Oveja Negra, Bogotá, 1982):

“¿Es cierto que Gato Barbieri, antes de componer la música de “El Último Tango en París”, realizó la banda sonora de una versión cinematográfica que se hizo sobre “El Perseguidor"?.

– Sí, hacia el año 1964, creo, en Buenos Aires, un joven director de cine hizo una adaptación cinematográfica de “El Perseguidor” y la banda sonora estuvo a cargo de un joven músico, no muy conocido en esa época, que era Gato Barbieri. Toda la música de saxofón que se escucha allí es de él.

Te hice la pregunta porque no deja de ser bastante curioso: a muchos la música de Barbieri les recuerda precisamente a Johnny, el perseguidor.

– No me extraña. Yo creo que Gato tiene ese mismo impulso que tenía Charlie Parker, porque en realidad Johnny es Charlie Parker”.

Después de haber citado el fragmento de la referida entrevista, debo añadir que, en realidad, la película basada en el cuento de Cortázar, “El perseguidor”, es de 1962, del director Osías Wilensky, con música compuesta por Rubén Barbieri e interpretada por su hermano Leandro “Gato” Barbieri.

Al respecto, en una entrevista que le hiciera Hugo Guerrero Marthineitz (Siete Días, Buenos Aires, número 311, 30 de abril de 1973), Cortázar declaró: “Me gustó mucho la banda sonora. Entonces yo no sabía que el que tocaba era el Gato Barbieri, porque el Gato no tenía en aquel momento la justa fama que consiguió después. Yo sabía que había dos hermanos Barbieri, que uno había hecho los temas y el otro, los había tocado, pero no los conocía. Cuando vi la película, la música me impresionó, porque yo me estaba temiendo que se hiciese un simple pastiche de Charlie Parker. Puesto que el personaje, en alguna medida, encarnaba a Charlie Parker, los Barbieri tuvieron la extraordinaria habilidad y la honestidad de hacer una música muy original y que, al mismo tiempo, tenía un estilo. Era un homenaje, pero no un pastiche”.


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