UNA ESTRELLA, UN CAMINO Y UN PORTAL

Luis Beiro y Mayra Pérez Castillo, Ventana, Listín Diario, 12 diciembre 2015

La recreación literaria de textos bíblicos posee un inmenso catálogo autoral a lo largo y ancho del mundo.  Después de la muerte de Jesús, han aparecido cuentos, relatos, episodios, fábulas y leyendas inspirados en diversos temas de las sagradas escrituras. Épocas, sitios y voces han cantado el acontecer de la natividad del señor.

Las letras dominicanas no le han dado la espalda a esa referencia histórica. Muchos de nuestros autores han trascendido episodios vinculados a los salmos y referencias históricas recogidas en la Biblia. José Ramón López, a finales del siglo XIX, escribió “El milagro de la Nochebuena”, dedicado a su esposa. Inolvidable es el “Cuento de Navidad” de Juan Bosch que acercó a la modernidad un capítulo representativo de la fe colectiva. También del siglo XIX Virginia Elena Ortea y Federico Henríquez y Carvajal escribieron obras literarias en ese tenor.

Este final de año, tres gestoras culturales que también escriben, aunaron esfuerzos para entregarle a la sociedad dominicana tres relatos inspirados en el nacimiento del niño Jesús. Las autoras de estas historias, Lucía Amelia Cabral, María Amalia León de Jorge y María Teresa Ruiz de Catrain, dedicaron lo más selecto de sus prosas respectivas con el fin de recrear las enseñanzas de la Biblia.

Líricas, aleccionadoras y sobre todo, respetando sus respectivas individualidades creativas, voces y puntos de vista, los relatos que ahora presentan no solo merecen aplausos, sino una mirada profunda a la vocación escritural que mucha falta hace en República Dominicana para incentivar el hábito por la lectura a partir de la producción de obras nacionales de calidad dirigidas a ese propósito.

Como mujeres que saben valorar que la literatura es un arte hermoso que puede ser enriquecido mucho más si se complementa con otras ramas del saber, a estos relatos bíblicos se integraron las artes escénicas, visuales y la música de manera que el niño se enfrente a una experiencia cultural poco común que enriquece su imaginación y lo incentive a crear sus propias historias a partir del texto leído o escuchado, así como de los dibujos que los acompañan.

Son cuentos inolvidables, bien escritos y mejor concebidos. República Dominicana agradecerá por siempre ese gesto imperecedero.

Entrevista

“Una Estrella, un Camino y el Portal” se inicia luego de que ellas presentaran el documental “Cinco Siglos de Adviento”. En el proceso de realización fue tanto el apoyo que recibieron de Los Dominicos que quedaron muy agradecidas, por ese sentimiento se ataron al dicho de su boca de crear una colección de tres libros en pro de la valiosa labor que ellos realizan. Y así fue. De manera separada, cada una de estas intelectuales se dedicó a dar pie de inicio a la promesa.

En la Ciudad Colonial, frente al busto de Los Dominicos, cuentan sobre las prolijidades que acompañan el proyecto, en el que cada una fue crítica de la otra.

María Teresa es historiadora… y porque cree en la historia, se inspiró en ella, valiéndose de textos antiguos, en todos los tiempos de Las Pascuas, para así dar vida a “Un Canto a la Navidad”.

“No quise violar la esencia del acontecimiento, por lo que jugué con el pasado, presente y futuro del mismo, pero siempre fiel a los textos”, dice Ruiz de Catrain.

La escritora comienza la narración con la profecía que da el anuncio del nacimiento de Jesús, y a partir de ahí hace una emotiva cronología de ese evento.

Al definir “De Cuando Nació el Niño Dios”, su obra, Lucía Amelia dice que es una alegría en la que se adentró en un paseo gozoso. Quiso seguir los pasos de los Reyes Magos, acompañarlos, quererlos y trasladarse más allá de su imaginación para poder ver la forma en la que se entendían, cómo compartían el deseo de llegar, el entusiasmo de entregar sus respectivos regalos con los que agasajarían al Hijo de Dios, las ansias de alumbramiento, llegar y manejar la sorpresa. Precisamente es lo que evoca esta literatura, pues es una conquista a viajar por el tiempo y recrearlo junto a ella. “Lo mío talvez no tenga las profundidades de la motivación pero si tiene la alegría y la oportunidad de llevar a alguien que quizás no lo tengo al alcance  de mis manos pero si la posibilidad de acompañarlos”, expresa.

“Me encanta escribir porque ahí hay una inmensidad de horizontes que puedo explorar”, confiesa.

Ante una historiadora y una referente de la literatura infantil en América Latina, como lo son sus dos compañeras en esta aventura cultural, María Amalia quiso dar a su obra un espacio de enfoque no explorado al respecto: La Galaxia. A nivel terrenal hemos visto todo lo que aconteció, fue la reflexión que visitó a la directora de la Fundación Eduardo León Jimenes, mientras se encontraba a bordo de un avión.

La estrella que indicó el camino hacia el Mecías ilumina la historia. De ella parte la trama de este libro al que tituló “Génesis de un Milagro”, en el que se dibuja con palabras la interpretación de la autora sobre lo ocurrido en la vía Láctea.

“Siempre he pensado que el hombre tiene dentro de sí la totalidad y la particularidad, si bien la estrella en el pesebre es la particularidad tenemos que ver qué pasó a nivel universalÖ el juego del todo y la parte de un ser tan humano y sublime a la vez”, comenta.

El lunes 14 en la Ciudad Colonial

Obra artesanal. La colección parece ser el preludio de las tantas obras de excelencia que las tres protagonistas de esta historia pretenden realizar. Ellas anuncian sobre un regalo adicional: Un nacimiento artesanal a la sociedad hecho en latón por Moises Feliz, un artista dominicano, cuyo trabajo destaca por la exquisita calidad profesionalidad.

Este lunes a las 5:00 de la tarde se encenderá esta creación a la puerta del Convento de los Dominicos, para que cada año a partir de este, las familias disfruten y recuerden que es en el seno de la familia donde se debe buscar la esperanza.

“En estas piezas, el público apreciará, un trabajo moderno e interpretativo, en el que usé hojalatas, repujada y forjada con estructuras de varillas, y oxidando este metal, para producir la patina que exhibe este conjunto escultórico” explica Moises Feliz, a quien su admiración por la naturaleza, que entiende que es la más grande creación artística, lo motivó a incursionar en las artes.

Oficialmente inicia sus estudios en 1985, en la Escuela Nacional de Bellas Artes (Hoy Escuela Nacional de Artes Visuales (ENAV), desde entonces hasta la actualidad, “he disfrutado del mundo del arte, produciendo diversas obras, pictóricas, escultóricas, y proyectos de restauraciones, que para mí es parte del quehacer artístico”. 

http://www.listindiario.com/ventana/2015/12/12/400076/una-estrella-un-camino-y-un-portal


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