LIBRO DE PERSILES AYANES PÉREZ MÉNDEZ

Ligia Minaya, Lecturas, Diario Libre, 12 septiembre 2015

Este libro, escrito por Persiles Ayanes Pérez Méndez, trae recuerdos, nostalgias, nuevos conocimientos, saudades y una floración en la que crece en el alma de los mocanos que nos hace volver a vivir un pasado ya vivido y otro que no conocíamos porque en ese tiempo éramos niños pero que al leerlo nos enlaza con personas, situaciones, lugares y acontecimientos que nos llevan a una Moca que abre nuestros ojos y nuestro corazón hacia los fueron nuestros abuelos, nuestros padres y nosotros mismos.

Aunque vivamos lejos o fuera de Moca, Ayanes Pérez nos toma de la mano y nos conduce paso a paso por los lugares hermosos, por calles que llevan otros nombres y viven otras gentes, por casas que eran de madera, techadas de zinc, y hoy son comercios, grandes apartamentos, pero donde quedan algunas que han resistido los embates del futuro, a veces progresista y otras veces inseguro, y donde viven todavía personas que conocimos, o sus hijos, o sus nietos.

Ayanes nos narra “las vivencias de quien no se entristece ni se olvida de su pasado y vigorosa juventud”. Nosotros, “los pasado meridiano” vamos reviviendo en cada página los nombres de quienes fueron nuestros maestros, los compañeros de la escuela, lo que hacíamos, lo que comíamos y donde comíamos, el Samán del Parque Cáceres que ha sido histórico y ese vecindario, porque con este libro vienen a nuestro hoy lo que todavía está y lo que se ha cambiado, los conocidos que continúan vivos y los que ya se han ido para siempre. También nos trae en los equipos de pelota, Los Rojos, a Chebo, Calín, Quinco y Caqueta, y por otro lado nos llega Popón López, Bragañito García y también Cuto Estévez, Cipriano Bencosme, Ángel Morales, Donato Bencosme, los De la Maza, y otros tantos que recordamos con cariño.

Nos trae también, a los que tenemos muchos años de edad, el recuerdo de las tinajas, los anafes, el colador de café, el agrio de naranja, la máquina de moler carne, la manteca de puerco, el pilón de madera y cientos de cosas y cositas que usaban nuestras madres y nuestras abuelas, y que hoy quedan como figuras de museos. Hay capítulos en los que reencontramos a nuestras familias, de donde vinieron y lo que hacían, nombres y apodos, figuras pintorescas: Fello el Tíguere, Cheché la Momia, Chita la Momia, etc.

Moca ya no es lo que antes fue, el ruido, la delincuencia, los miles de motores cruzando de aquí para allá, las “farmacitas” que dizque venden medicinas, los puestos de comida en las calles, ya Moca no tiene cines y es bueno recordar el Roxi, El Maritza y otros dos que ya no recuerdo su nombre, pero donde íbamos, mañana tarde y noche. Por eso, este libro tan emotivo debe ser leído y releído por todos los mocanos presentes y ausentes. Aquí solo he contado de algunas cosas escritas por Ayanes Pérez, sin embargo, al leerlo por completo nos da un sentimiento de un pasado hermoso y feliz con el que vivimos en esa Moca que continúa viviendo en nuestra alma. Cómprelo, léalo, y sentirá agradecimiento hacia Persiles Ayanes Pérez Méndez.

http://www.diariolibre.com/opinion/lecturas/mis-vivencias-en-moca-CF1227217

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