EL MODELO DE BIBLIOTECA UNIVERSITARIA

Daniela Pujols, Ventana, Listín Diario, 21 junio 2015

La biblioteca “Emilio Rodríguez Demorizi” del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) es una obra de arte. Una biblioteca universitaria que ha sabido promover el pensamiento crítico a través de un vasto acervo bibliográfico en diferentes formatos.

Allí no se pretende formar de manera somera profesionales como gestión humana, sino, como seres pensantes que puedan hacer una nueva propuesta a la sociedad. Cada espacio que distingue este acervo universitario ha sido diseñado para el aprovechamiento de los estudiantes en la manera de adquirir la información y estudio de forma grupal e individual.

Una mujer está a su mando. Lucero Arboleda de Roa, distingue a la mujer en el rol de dirigir una entidad de compromiso social. Ella ha enmarcado un proyecto en beneficio de los recursos de la biblioteca no como una simple estantería de libros, más bien, como una forjadora de profesionales con alfabetización académica, digital, multimodal e informacional.

Esta biblioteca exhibe en su amplia infraestructura, una colección bibliográfica ideada para que los estudiantes logren ser instruidos en todas las formas, del saber con los recursos adecuados. Además de su colección libresca universal se cuenta con una abarcada colección dominicana.

La labor de digitalización es digna de admirar. Cuenta con una base de datos con acceso a los mayores recursos de información mundial, así como un inventario de más de diez mil libros debidamente registrados. En la actualidad, de acuerdo a doña Lucero, se está iniciando el proceso de digitalización de la amplia bibliografía del prolífico autor dominicano que honra la biblioteca del INTEC: Emilio Rodriguez Demorizi.

Reto de las bibliotecas

Las bibliotecas universitarias tienen el compromiso de abarcar el acceso a la información por su responsabilidad social de formar profesionales. El INTEC está preocupado por lograr la alfabetización académica: “Nuestra gran apuesta es a una formación del educando donde la biblioteca sea ese punto de convergencia que englobe lo pedagógico, lo organizativo y lo tecnológico”, expresa Arboleda.

La experta precisa que no importan los recursos en los que se incurran para adquirir la mejor información para una biblioteca si los estudiantes no tienen ese espíritu de búsqueda, de curiosidad, el que permitirá que todos estos medios de aprendizaje tengan su razón de ser. Destaca que “La gente aprende de muchas maneras, pero como universidad estamos obligados a lograr que los jóvenes adquieran la formación más integral posible que los capacite para ser autosuficientes en cualquier modelo de sociedad”.

Agrega que esto es un desafío y a la vez será con un desarrollo sistemático. “Necesitamos lograr la alfabetización científica, pero si no formamos a los muchachos con curiosidad de demostrar que tienen habilidades y hacer que destaquen esas cualidades, no lo vamos a lograr”, señala.

Economía del conocimiento

Lucero Arboleda sostiene que no vivimos en la sociedad de la información como se ha transmitido en los últimos años al referir este término con el desarrollo de las nuevas tecnologías para el acceso a la información.

En cambio, afirma que vivimos en la economía del conocimiento: “Sí, vivimos en la economía del conocimiento, donde el modo de producción y el modelo de desarrollo que antes tenía la tierra, como la industria, ahora se traslada a las redes, entonces es la estructuración de una serie de fuerzas sociales en torno a un nuevo modelo de desarrollo y nuevo modo de producción”. Agrega que esta sociedad de la información la pueden asumir los países del Primer Mundo, donde elaboran su propia información y generan nuevos conocimientos: “Lo primero que necesitamos es lograr esa alfabetización académica que se sustenta en leer y escribir como practica universitaria”.

La experta no se refiere al simple hecho de leer y escribir sino a cómo descodificar las palabras, su visión va más allá. Alude al leer lo que está adentro y detrás de esa información que pasa por la vista, dar calidad a la lectura, a lo que se escribe. Es generar nuevos conocimientos y nuevas ideas a partir de lo aprendido.

Para lograr estas destrezas es necesario hacer el ejercicio de ser lector y autor al mismo tiempo: “Para poder tener un pensamiento crítico se necesita consumir mucha información y ser selectivo en lo que leemos”, plantea. El apresurado paso de las nuevas tecnologías al acceso a la información convierte a las personas en selectivas, pero al mismo tiempo en entes vulnerables.

La experta explica que el mundo circular que propone la Internet obliga a saber leer lo que está en la red. “Esa diversidad de información que no producimos nos obliga a aprender a leer; a indagar qué hay mas allá de la lectura de los audiovisuales, de lo que expresan los actores en una película, de una obra de arte (…)”. Y destaca: “Es a través de la alfabetización informacional que los jóvenes universitarios adquirirán las herramientas para abordar el conocimiento y la forma de hacerle frente a ese mundo ilimitado de información de manera crítica. Más allá de decir cuánto saben, es saber qué actitud toman frente al conocimiento”.

TRES ESTRATEGIAS DEL INTEC

La experta ha definido las bases de formación de un profesional orientado en la alfabetización académica. Ha estructurado tres planteamientos definitorios que propone el INTEC a través de las bibliotecas. “INTEC está preocupado por la alfabetización académica y esto se sustentará en leer y escribir como practica universitaria”.

“No estamos formando profesionales para el mercado laboral como recursos humanos, sino como individuos que puedan hacer frente a una nueva propuesta a la sociedad. En INTEC estamos trabajando una reforma curricular que incluya los estudios generales. El rigor académico como condición sustancial necesita una educación general que le permita al individuo generar nuevos conocimientos. Pretendemos insinuar en el aula el camino que conduzca a la biblioteca. Es el aula un espacio muy limitado en tamaño, tiempo y conceptualmente hablando.

Otro interés es la alfabetización multimodal, puesto que la información no se obtiene de una sola manera. “El profesor no puede pedir que el estudiante lea como él aprendió porque él pertenece a otra generación”, concluye.

http://www.listindiario.com/ventana/2015/06/21/377190/el-modelo-de-biblioteca-universitaria


A %d blogueros les gusta esto: