GRANDES LOGROS DE BIBLIOTECA PEQUEÑA

Daniela Pujols, Ventana, Listín Diario, 14 junio 2015

La biblioteca del Centro Cultural de España en Santo Domingo (CCE) no es solamente un lugar de lectura y estudio, sino un centro de formación profesional. Se ha transformado sobre la marcha, junto a los constantes cambios de la sociedad.

Esta casa del libro está haciendo los aportes de una biblioteca privada al servicio público de forma irreversible. La asiduidad de los usuarios es la mayor demostración. Pero los avances no se dan solos, un visionario profesional se encuentra a su mando: Ricardo Vanderhorst cree en un modelo institucional que contribuya al desarrollo social.

La biblioteca del CCE ha incorporado una cartera de  servicios sin distinguir preferencias ni diferencias epocales. Ha fungido como centro de documentación y acervo cultural. La literatura, el arte y la cultura se representan mas allá de la lectura, se viven.

Ricardo Vanderhorst define la Biblioteca como un centro profesional: “Tenemos un servicio de biblioteca, tratamos de que el espacio resulte lo más acogedor posible, orientación climática agradable, esto es además porque tenemos el compromiso de mantener un ambiente que resulte agradable tanto por el usuario como los libros.”

El cuidado del tesoro bibliográfico es esencial. Las luces y las ventanas poseen un filtro para evitar que los rayos ultravioletas deterioren los libros: “Controlamos el micro clima de la biblioteca para que los libros y demás materiales de información se mantengan en optimo estado, al mismo tiempo que protege la salud de los usuarios. El aire tiene unos termostatos digitales que mantienen el ambiente adecuado, y se encienden y se apagan dependiendo la temperatura de la humedad”, cuenta Vanderhorst.

Aporte cultural

El aprendizaje que allí se provee va dirigido a todas las edades. Vanderhorst destaca que han estructurado una cartera de servicios y de acceso a la información, como la sala de lectura, un horario flexible, la ludoteca, un área para niños y adolescentes de 4 hasta 11 años,  ideada para que los mas pequeños se adentren en el universo del saber; además, la internet es gratuita de lunes a sábado, y el servicio de préstamo externo ha permitido el disfrute de una buena y variada oferta literaria.

Sostiene que en la mediateca, se accede a cualquier documentación en formato digital, además de las conferencias que se realizan en el CCE, de manera sistemática. Además, los recursos bibliográficos están siendo digitalizados, pues el director entiende que las bibliotecas tienen varias funciones básicas; informar, ser el medio para que los usuarios puedan acceder a la información no importa la forma en que esta venga, ser gestor de información y orientar sobre la misma y los servicios que ofrece. “Las computadoras garantizan también el manejo de la información, en el sentido de talleres, cursos, algunos hasta de autoformación. Además del manejo y gestión de información, como una manera de acceso a programas y actividades extra bibliotecarias. Los talleres son otro complemento importante, al igual que la visitas de escritores. En efecto, es ser una extensión cultural”, afirma.

De acuerdo al director, la biblioteca apoya el trabajo de las escuelas, colegios y grupos culturales donde se prestan decenas de libros, de cualquier índole, para llevar a cabo cualquier actividad de fines académicos y educativos. Además del programa de promoción de lectura “Lero, lero, leo” orientado a la lectura infantil y juvenil, existe un club para mayores de 50 años, donde se combina  la lectura con asuntos de interés personal, alimentación saludable, obras literarias y textos breves de acuerdo al nivel de rapidez que estos adultos tengan.

Hasta el presente, la biblioteca del CCE ha logrado el éxito esperado.  El servicio en la actualidad, agrupa un público de todas las edades, lo que constituye una hazaña:  “Los adultos mayores tienen un espacio aquí. Hace poco, se realizaron cuatro episodios de lectura en voz alta, ahí se presentaron varias lecturas de poemas y demás literaturas melodramatizadas”, destaca.

Agrega que se realizó  una lectura dramatizada de  el poema de Pedro Mir, “Hay un país en el mundo”, montada por Flor de Bethania Abréu, en la que participaron alrededor de 20 adultos.

Reto de la sociedad

Vanderhorst entiende que la mayoría de los dominicanos han vivido de espaldas a las bibliotecas  porque estas han estado ausentes del proceso de formación del ciudadano. “Si la escuela, el ayuntamiento, el Estado no proveen esa herramienta cultural a la ciudadanía, ¿cómo habrá un hábito del uso de las bibliotecas si  las desconocen?

El experto señala que el servicio actual no ha sufrido cambios. “Tenemos que preguntarnos si el siglo pasado nos dejó con un modelo de biblioteca dominicana.  No nos hemos detenido ni siquiera a pensar en la sociedad que queremos, por tanto no podemos tener el modelo que estamos buscando”.

Algunas bibliotecas son reconocidas por su funcionamiento, como la “Mauricio Báez”, en Villa Juana y “Juan Sánchez Lamouth”, en Villa Duarte, pero Vanderhorst considera que no son suficientes. Existe poca infraestructura: “Si no tenemos bibliotecas no estamos jugando nuestro rol. Hay proyectos que existen, que funcionan, pero lo que la sociedad necesita todavía no tenemos. La biblioteca, hoy por hoy, es centro de acceso a la información, y está obligada a obtener todos los mecanismos en los que viene dicha información. De eso se trata y es lo que tienen que hacer las bibliotecas hoy en día”.

Las bibliotecas universitarias son las que tienen el mayor avance. “Muchas las están haciendo, pero principalmente las universitarias, son las que tienen un desarrollo mayor producto de su compromiso de formar profesionales y generar nuevos conocimientos, ellos tienen que ir a la par a cómo va generándose la información.”

Que se debe hacer

En la actualidad, atraer a la población a la lectura es un reto. Vanderhorst entiende que esto se logrará a través de la educación: “Hay que comenzar con la educación, dotar a los centros educativos de bibliotecas abastecidas de documentos que respondan a la real necesidad del currículum pero, sobre todo, que respondan a crear ese ciudadano que necesita nuestro país”, expresa.

Destaca que “Paralelo a eso, nosotros los ciudadanos debemos empezar a empoderarnos, a generar opinión, movimientos que demanden cuál es la sociedad que queremos y trabajar en función de ello”.

Para el experto, las bibliotecas en el siglo XXI en República Dominicana están en un proceso de construcción y definición porque la sociedad, al igual que la misma información está cambiando tan rápido que los ajustes se están haciendo sobre la marcha. “Bibliotecas como la nuestra, la Juan Bosch y las de las principales bibliotecas universitarias van por buen camino.

Las conductas y necesidades de los usuarios irán creando nuevas estrategias para poder responder a sus necesidades  y así lograr esa afluencia que se busca hoy en día en las bibliotecas. Para generar sobre todo nuevos conocimientos, que es el rol de una biblioteca en la sociedad.

http://listindiario.com/ventana/2015/06/14/376372/grandes-logros-de-biblioteca-pequea


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