LIBRO DE NATACHA FÉLIZ FRANCO

Ibeth Guzmán, Ventana, Listín Diario, 31 mayo 2015

Un libro, fuera de cualquier otra definición que los apasionados por la lectura nos pudiéramos inventar, es un paseo, un recorrido por el tiempo creativo de un ser visitado por las musas. Natacha Féliz Franco recibió en la sala de su imaginación a dos hadas de la poesía, las sentó en su espíritu y, de este encuentro, nació “Detrás de octubre”, su primer poemario.

El libro fue publicado por la editorial guatemalteca Indeleble, del poeta Armando Riveray con las ilustraciones de la reconocida artista dominicana Kilia Llano. La ilustradora hace de las ilustraciones entidades que se cimentan y complementan en los poemas, a la vez que cobran sentido por sí solas.

Los  poemas de este libro son un hálito para el alma perturbada, pues la pasión no hace que la escencia ecuánime de la autora se inmute. Cada verso  es un sentimiento maduro, una actitud llena de sosiego, un refugio para comprender la vida más allá de la convulsión de nuestro tiempo.

“Detrás de octubre” es ese manojo de amores articulados en el alma de una mujer noble, a la que la modernidad la moldea y la bondad la hace libre. Donde una palabra es contenedora de emociones que se cuentan en una historia sin fin.

La lectura resulta un acto de comunión entre la imagen y la palabra. Por un lado, el poema emociona; y por otro,  la imagen impacta. Esta mezcla da como resultado una multiplicidad de reacciones ante un tema común.

El contexto da a Natacha herramientas para su poesía: el cigarrillo o el yoyo se le vuelven recursos para colocarlos como imágenes en sus versos. He aquí una muestra en el poema “Desalojo”: “De repente, me provoca, encender un cigarrillo/ y apagártelo en la punta de la nariz/ Voy a dar una vuelta y cuando regrese/ no quiero encontrarte en mi corazón.” Así en “Aturdida”: “Imagino que no te quiero/ que estoy libre de tus ojos/ que otras manos me seducen/ y corro a tus labios / en busca de más besos/ desesperada/ aturdida/ por la sola idea de no ser tuya/ Es como estar montada en un yoyo/ y quien tira eres tú”.

El último aliento que deja “Detrás de octubre” es el de haber hecho una caminata por el bulevar de los sentimientos. Un paseo que si bien nos deja sensaciones importantes, también nos da la calma de saber que no necesitamos claudicar ante ellas, que no necesariamente hay que morirse de amor para amar ni matar de celos para celar. Se puede vivir con lo que se siente, sin tener que sucumbir en el intento. Esa es la sensación que Natacha Feliz Franco nos regala en este poemario.

http://www.listindiario.com/ventana/2015/05/31/369118/detrs-de-octubre

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