A MANERA DE INFORME

P. Jesús Hernández, sdb, Director de la BAS,  chuysdb@hotmail.com

Ha disminuido notablemente la lectura  del libro en la BIBLIOTECA ANTILLENSE SALESIANA  a la vez que decae la relación maestro-alumno respecto del libo. Los maestros profesores recurren poco al libro, fuera del texto de clase, y en consecuencia el alumno ignora lo que queda arrumbado en las estanterías.

Considero que es excesivo el número de textos escolares, debido a motivos editoriales. Redunda en desprestigio del libro, particularmente del libro tenido como clásico escolar. ¿Cómo se suple al Baldor (Cuba), al Díaz Plaja (España), al Santiago de la Fuente (República Dominicana), al Pío X- Ripalda- Astete?. Ahora el texto usado es más cuaderno que libro.

La panacea del PC, excelente como maquina, dura poco tiempo en servicio hábil. Aquí en la BAS se cayó rápidamente y otros cae en la rutina. Contribuye a que se pierda la capacidad de manejar el libro o de buscar dónde está. Hasta hay quien solo visita la biblioteca con el fin de fotocopiar algo. Como hay quien se introduce con la frase: “deme un libro sobre……” en vez de buscar en los catálogos.

Si esto vale para los estudiantes algo parecido sucede con los estudiosos. La dificultad viene de que casi todos expresan su intensión de llevarse el libro o una copia de lo que – dicen – no han encontrado en otra parte. La cuestión del préstamo externo es harina de otro costal.

Sucede también que hay suficiencia y hasta exceso de técnica y sobrada comodidad en algunas bibliotecas, mientras que aquí aparece un cierto exceso de libros. Cabe, pues, gozarse del libro que abunda en la BAS y no lamentar la falta de lo que debiera dar el nombre a esas instituciones. Uno pasa vergüenza ante quien sospecha que por buscar la especialización debe encontrar necesariamente lo que busca. Menuda ilusión.

En este momento enumero algunos inconvenientes en la BAS.

El primero es el exceso de trabajo por falta de mano de obra. Se siente solo el bibliotecario para tener en su puesto cada uno de los ochenta mil libros. Labor que se dificulta también por falta de espacio.

Ello es consecuencia obligada de haber trabajado, y trabajar todavía, no técnicamente sino empíricamente. Lo que era tolerable en una fase de crecimiento, ya no lo es, de manera que ahora son buscados y bienvenidos solo libros de tres temas: filosófico, dominicano y salesiano. Ya no se sueña en las exposiciones trimestrales de Mayo y Diciembre,  porque resulta cada vez mas difícil crear el listado de libros buscados y conseguir recursos económicos.

A esto se suma otra dificultad interna. Asignar un lugar y encontrar espacio para los libros y folletos que no ostentan nombre propio de autor, algo exigido por el orden establecido en esta biblioteca. Queda así una discreta cantidad sin nombre propio a la que hay que encontrar  lugar con otra conveniencia.

Al existir en la BAS dos fuentes de información, se impone una doble búsqueda; hay que compulsar dos sistemas: a) en las cuatrocientas mil tarjetas, con excelentes datos informativos, está registrado lo conseguido antes del año 2000 y b) en el PC –programa PROCITE- lo adquirido después del 2000 hasta el 2015, sin índex expreso y con escasa información bibliográfica.

Estas páginas constituyen un informe breve de la situación de la BAS, que muchos amigos no  conocen.

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