BIBLIOTECARIO SALESIANO

P. Jesús Hernández, sdb, Bibliotecario Salesiano, chuysdb@hotmail.com

Busco una razón de unidad en los múltiples aspectos que constituyen el entramado de mi vida. Me presento como persona culta. Me gano la vida  con el trabajo manual e intelectual. Me confieso creyente en Cristo Jesús.

Funjo de sacerdote ordenado  en la Iglesia. Me declaro consagrado a una vocación en la comunidad religiosa. Sencillamente paso  por salesiano de Don Bosco. Me afano como bibliotecario, sin título ni sueldo, después de una larga vida de enseñanza  en seminarios eclesiales.

El peligro de perder la unidad surge a propósito de los dos últimos escalones enumerados, cuando se considera la vida entera dedicada a una actividad concreta: la educación de los jóvenes y el cuidado de los libros, tanto en el aspecto teórico como en la forma práctica de vida. Se reduce a unas preguntas que clarifican el peligro: ¿Cabe el trabajo en una biblioteca en el corazón salesiano educador?  ¿Es compatible el servicio del libro con la educación pastoral del salesiano? ¿Suena bien un bibliotecario salesiano, cuando esa especificación quita vigor educativo a ser mero apoyo de la educación?.

La línea de solución, prescindiendo de teorías, está en la praxis de Don Bosco. Nadie duda de que el corazón del Santo es la caridad pastoral en el orden de los fines, como todos saben que su operación viva usó de medios característicos muy personales, pues “salesiano” no se refiere tanto a la obra que hizo al modo cómo lo hizo. Tal vez haya que hacer hincapié en lo salesiano actividad hecha de acogida amorosa, de acompañamiento cariñoso, de atención solicita, de insistencia sacrificada, de trabajo incansable, de presencia animadora, de palabra mansa, de aprecio desinteresada, de intuición preventiva, de delicadeza paciente, en suma, de caridad cristiana. Y esta forma se puede ejercer en el servicio de los libros a estudiantes y estudiosos, a principiantes y doctos como vivencia educativa. Ciertamente Don Bosco tuvo esta forma de actuar con los libros: vivió entre ellos, escribió más de cien títulos, los difundió a manos abiertas, creo a su costa e ingenio una biblioteca amplia para lo que a sus hijos no les faltara nada de lo que pudieran necesitar, como la tienen otras instituciones religiosas.

Ahora me aplico a la pregunta ¿Es compatible la dedicación al servicio del libro con la caridad salesiana? ¿Cabe en el corazón del salesiano el trabajo incansable por el libro en una biblioteca? ¿No equivale a distanciarse de los jóvenes?.

La BIBLIOTECA ANTILLENSE SALESIANA en este comienzo del año 2015 está en crisis. Sí, crisis de biblioteca, pues el “lector” va desapareciendo y el “libro” corre el peligro de quedar arrumbado [como hay crisis de la política con el neoliberalismo, economía que mata (Papa Francisco) y como hay crisis de la juventud por el rechazo de valores en la construcción de la persona…].

El bibliotecario de la BAS va hablar en primera persona. Me presento como salesiano: abierto a introducirte en una lectura de auténtico descubrimiento; me ves dispuesto a poner en tus manos el inicio de mil posibilidades de conocimiento; te presento a mi amigo muy conocido convertido en libro; me siento a tu lado dándote una palmadita de animo en la medida que avanzas y te haces nuevas preguntas; me tienes disponible a salir contigo de la crisis, rico en libro pero como salesiano. Es verdad que la BAS atesora una riqueza, pues “La filosofía en la BAS al día” “Libro dominicano en la BAS a la mano”. Pues para ti he trabajado, he sufrido y por ti gozo satisfecho de poder servirte. Cuento contigo.

Hago público lo expuesto. Lo lanzo a un radio de expansión amplio. Ojalá lo perciba: el joven escolar, el universitario soñador, el fanático metido en programas radiales llenos de publicidad, el incapaz de salir de su circulo por miedo a lo nuevo, el que quisiera cerciorarse de un dato histórico, biográfico o geográfico, el que quiere complacerse contemplando mil obras de artes plásticas, el que cree que el internet es lo último, el profesor que no puede compra o consultar un libro que necesita, el que leyó un libro y a quien le gustaría ojearlo de nuevo, el que oye un sermón y sospecha la interpretación dada a la Biblia, el que discrepa con o sin fundamento de lo que todo el mundo dice…. etc. Ojalá sea usted “lector” en la BAS. Lo novedoso será que usted aprenderá a manejar un libro nuevo.

Conclusión

Encuentro juntas dos realidades frente a frente: una biblioteca (excelente con ochenta mil documentos a la mano) y aun salesiano (probado por su trato humano al estilo de Don Bosco). No entran en competencia, coexisten ambas en la BAS.  Recibe mi saludo amistoso.

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