THESAURUS, UNA LIBRERÍA EN RIESGO

Teresa Guerrero, www.acento.com.do , 12 junio 2012

En los últimos años, el mercado del libro ha presentado diversas dificultades relacionadas al avance exponencial de las tecnologías de la comunicación. La industria cultural de la República Dominicana no se encuentra apartada de este fenómeno.

Las librerías en Santo Domingo y otras ciudades del país están siendo golpeadas y algunas han cerrado sus puertas, por no poder mantener la rentabilidad.

Miosotis Ceballos Lora, gerente de la Librería Thesaurus, manifiesta que lo que ha provocado que muchas librerías hayan desaparecido es que en la actualidad si alguien desea o necesita leer un libro sólo tiene que descargarlo. Dice que en las nuevas aplicaciones de libros electrónicos los usuarios pueden ejecutar funciones muy parecidas a las que realizan con el libro físico; como subrayar, llevarlo consigo a donde quiera que vaya.

Muchos libros están en formato digital, de los cuáles una gran porción, pueden ser descargados muy fácilmente. Ceballos dice que los más complicados de conseguir son los de medicina; pero que aún estos se pueden obtener por Internet por un costo, pero a veces es menor que el libro físico.

La ejecutiva con amplia experiencia en el mercado del libro, admite que estas son cosas que los libreros sabían que pasaría, pero que no pensaron que afectarían a República Dominicana en tan corto tiempo.

“Las librerías tienen que modernizarse, lamentablemente. Hay personas que todavía van a ser amantes de un libro o de una taza de café y dejar su imaginación volar, pero a medida que pasen los tiempos esa población de adultos irá desapareciendo” reconoce con objetividad.

Como parte de las acciones que se llevan a cabo en Thesaurus, se están liquidando con un 70% libros extranjeros. De igual manera se diversificará los espacios y se creará un área donde sólo se vendan libros electrónicos. Aunque las novedades se mantendrán en papel impreso.

La gerente de Thesaurus afirma que a la librería asiste todo tipo de personas, desde clase baja a hasta clase alta. “En la mañana vienen muchos políticos, que no vienen a leer, vienen a hacer negociaciones. Pero en la tarde vienen estudiantes, poetas, círculos de literatura, política y grupos de psicología”, sostiene Ceballos.

Miosotis que labora en Thesaurus desde los inicios, hace trece años, se enorgullece en decir que fueron pioneros en el concepto de librería y café. “Todo un boom, tanto así que logramos tener una sucursal en Santiago antes de un año. Llegamos a tener librerías dentro de los recintos de la PUCMM, tanto de Santiago como de Santo Domingo”.

Pero de igual manera, se queja con amargura de lo difícil que resulta mantener una librería nada más. Opina que si desde el Estado se contribuyera comercialmente con las librerías, quizás pudieran mantener márgenes de ganancias que aseguraran la rentabilidad de estos negocios.

Plantea que las librerías grandes deberían ser los intermediarios en las importaciones de los libros. “Por ejemplo hay bibliotecas que el país abastece y prefieren pedir los libros fuera del país. Pueden someterlo a licitación, y la que mejor precio presente, esa debe ganar el contrato”, sostiene.

“Yo veo a Thesaurus como un centro de cultura. Tú puedes venir y leer cualquier libro sin ningún costo, te sientas aquí, la condición es no rayarlo ni doblarlo, pero lo puedes leer entero. No todas las librerías te permiten hacer eso.

Los cambios que representan las innovaciones tecnológicas, son realidades a las que los seres humanos se pueden resistir, pero difícilmente evitar. Sin embargo, los espacios cálidos socialización de las pasiones sublimes nunca deben desaparecer de nuestras ciudades.

http://www.acento.com.do/index.php/news/17863/56/Thesaurus-mas-que-tienda-de-libros-un-espacio-cultural-en-riesgo.html

Nota de Buena Lectura: De un reciente intercambio público de correos electrónicos entre Miguel D. Mena y J. Alberto Rodríguez, reproducimos dos fragmentos:

Mena: "Así como discutimos el futuro del libro -si el papel o el electrónico-, también deberíamos discutir la importancia de poner a un dominicano en la luna o la importancia de resolvamos la difrencia entre Irán y los Estados Unidos. Mientras Thesaurus tiene los días contados, nosotros nos sentamos en la mesa de exquisitez: les confieso algo tal vez muy discordante, pero me agobia la discusión de este tema. Pero así somos los dominicanos, expertos en mirar la paja en los ojos del Primer Mundo mientras NO HAY NINGUNA LIBRERÍA DE IMPORTANCIA -salvo algún digno ejemplo en Puerto Plata, hasta donde sé- FUERA DE SANTO DOMINGO. Como entre los particpantes de este panel hay mucha gente vinculada a la Academia, sería interesante que los estudiantes LEAN LIBROS COMPLETOS, que se recupere EL AMOR POR LOS LIBROS. Es culpa de todos nosotros el estado de miseria espiritual que nos rodea. El mundo frente a la pantalla es más bonito, y más si luego alguien de UPS nos trae un paquete de Amazon. Sin embargo, hay un contacto con la calle a los que negamos -en la calle hace mucho calor-. Hay una vocación de hermetismo -en nuestro país no hay discusiones públicas sobre temas públicos, las disensiones ponen en peligro amistades, puestos de trabajos, lealtades, simplemente porque los dominicanos nunca nos hemos ejercitado en el pensamiento diverso, en el derecho de cada quien a sus verdades. Cuando hay un conato de discusión, entonces se apela a lo personal, a pendejadas que no siempre tienen que ver con el nervio de lo que se piensa o discute. Es decir, que aquí tratamos de demostrar inteligencia, información y lustre discutiendo de si el libro en papel o en bytes, mientras afuera NO SE LEE, NO SE DISCUTE, NO SE PIENSA. Apena ver el paisaje cultural dominicano: cero revistas, cero expresiones de pensamiento, todo es bien reactivo, que si el pro que si el contra, mientras tanto, afuera no pasa nada y lo peor: todo se degrada. Lo repito: los grandes encuentros de nuestros intelectuales sólo se dan el perímetro de la Avenida Lincoln: entre el extremo de Supermercado Nacional y Funeraria Blandino. O nos une la compra de comida o la despedida de seres queridos. Así andamos. (O al menos así veo yo cómo andamos los dominicanos exquisitos…)".

Rodríguez: "En relación al cierre inminente de la librería Thesaurus, me gustaría que nos dé algunas sugerencias para impedir su cierre. Si bien es cierto es un lugar exquisito, cuyas mercancías elevan el espíritu, no debemos olvidar que su lógica obedece a la ecuación costo-beneficio que impone el capitalismo. No tengo la menor idea de cómo podríamos involucrarnos social y políticamente para impedir su cierre, cuando todos sabemos que es una cuestión económica. Me parece que esa preocupación tuya pudiera tener más eco si se tratará de una biblioteca de un barrio o un centro comunal".

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