LA BAS, ATRIO DE LOS GENTILES

P. Jesús Hernández, sdb, Director de la BAS

Siempre he leído con satisfacción que el Papa Benedicto XVI, como catedrático, ha buscado un acercamiento con los alejados, digamos agnósticos y ateos; que se ha interesado con los temas de frontera; que se ha prestado a colaborar con sus colegas universitarios en la ineludible cuestión de Dios. Sirva de ejemplo el “mano a mano” Ratzinger/Habermas y los discursos a los intelectuales de varios lugares que han levantado ronchas.

Hoy leo en Razón y Fe (#1357, p. 307-322, nov. 2011) un titulo que considero muy adivinado porque refleja la actitud de una persona e incluye a la vez un concepto y su imagen. Lo toma del Templo de Jerusalén con su parte dedicada a lo sagrado y con un espacio o “atrio de los gentiles”, abierto para israelitas y no-israelitas y separado en forma infranqueable de la otra parte. Benedicto XVI se da cita en ese lugar con todos los hombres que buscan a Dios, cada cual a pleno derecho; el, como apóstol conoce la orden de Jesús: evangelizar a todo el mundo; el, como intelectual, es respetuoso de la libertad sobre todo en lo religioso. En ese atrio con los gentiles reside y trabaja a gusto el Papa. La experiencia le dice que es poco menos que imposible entablar diálogo con los partidarios de regímenes ateos, con ateos panfletarios y hasta con los “nuevos ateos” tipo R. Dawkins o M. Onfray. Pero está abierto a todo buscador pensante.

Mi simpatía por este concepto e imagen del “atrio de los gentiles”, lo atribuyo al impacto de dos profesores míos en la facultad de filosofía: el profesor de teoría del conocimiento (gnoseología) y el profesor de teoría del ser (metafísica). El primero, Vicente Miano colaboró desde muy temprano, después del Concilio Vaticano II, en el Secretariado para No-Creyentes, convertido después en el Consejo Pontificio de la Cultura. El segundo, Julio Girardi se codeó con los ateos de su tiempo en el diálogo intelectual y dejó sus huellas en los cuatro volúmenes de “El ateísmo contemporáneo” (Madrid, Cristiandad 1971).

No es extraño si afirmo que en la formación de la BIBLIOTECA ANTILLENSE SALESIANA hay un rastro evidente de mis profesores, tenidos en cuenta sobre todo al formar los listados de libros a adquirir. La búsqueda mas precisa fue el tema del conocimiento y el tema del ser, ajustado al problema del “Conocimiento” del “Ser Supremo”. Ahí se juega la cuestión humana por antonomasia, sin excluir el entretenimiento de otras nimiedades filosóficas; no corrijo esta palabra.

Me complazco en afirmar que la BAS constituye un verdadero “atrio de los gentiles”. Se dan cita aquí innumerables filósofos, todos ellos librepensadores (en camino hacia Cristo, la meta de su peregrinar humano). Entre tanto, es interesante conocer lo que cada uno trae a este lugar común.

Doy constancia de mi encuentro con Razón y Fe, me identifico con la idea y expreso que me gustaría poder abrir un foro semejante teniendo en cuenta la comprensión, la acogida, la simpatía, el amor, la claridad, la mansedumbre, la confianza y la prudencia que resplandecen en la intención del Papa.


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