Jimmy Hungría [Buena Lectura]
Ayer indagamos si hay presencia dominicana en un libro que acaba de publicar en Madrid el Instituto Cervantes (titulado “El sabor de la eñe. Glosario de gastronomía y literatura”), y recibimos respuesta de la asesora literaria de dicho libro, Lena Yau, quien nos informa que en el mismo han sido incluidos Pedro Camilo ("la obra es Chat y la receta es Mangú") y Emilia Pereyra ("la obra es Cenizas del querer y la receta es el Locrio"). La propia institución informa, en su página web, lo siguiente:
"El Instituto Cervantes publica “El sabor de la eñe. Glosario de gastronomía y literatura”, un libro que contiene 59 breves “bocados literarios” de autores españoles e hispanoamericanos acompañados por las correspondientes recetas para elaborar esos alimentos. El volumen, editado en pequeño formato, pasa revista a la estrecha relación entre las palabras y la comida, e invita a saborear la literatura en español a través de las innumerables referencias a nuestras delicias culinarias.
A lo largo de sus 204 páginas, “El sabor de la eñe” ofrece un glosario de términos básicos de gastronomía, junto con textos alusivos a ésta de 57 escritores, así como un recetario que nos acerca a los fogones y hábitos alimenticios de todos los países hispanohablantes. Con ello se evidencia el peso fundamental que tiene el elemento culinario sobre la escritura en lengua española.
Con una tirada inicial de 1.500 ejemplares, esta edición no venal se distribuirá por la red de centros del Instituto Cervantes, muchos de los cuales vienen celebrando múltiples actividades relacionadas con la gastronomía y la cocina como elementos representativos de la cultura hispanohablante.
Alboronía, tacacho, pebre, chiles…
La obra arranca con un extracto de “El general en su laberinto” en el que Gabriel García Márquez menciona la alboronía, un plato típico de Colombia, a lo que acompañan las indicaciones para cocinar esta fritada con plátanos, berenjenas, calabaza y tomates, entre otros ingredientes.
A partir de ahí, desfilan textos en los que aparecen referencias literarias a un amplio abanico de comidas (divididas entre entrantes, platos principales y postres) y de bebidas, ligadas siempre a su correspondiente receta.
Así, Mario Vargas Llosa se refiere al tacacho (preparado de plátano y manteca) con cecina que se elabora en la selva peruana y que aparece en “Pantaleón y las visitadoras”. Antonio Skármeta, al pebre chileno sobre el que escribió en “El cartero de Neruda”; César Aira, al bife (o bistec) argentino de los que habla en “Los fantasmas”; Fernando Iwasaki, al cebiche peruano que mencionaba en su “Inmenso estrecho II”.
Ángeles Mastretta alude a los chiles (o pimientos) en nogada (que figuran en “Arráncame la vida”); Elena Poniatowska, a la enchilada mexicana (en “Tinísima”); Edmundo Paz Soldán, al sándwich de chola (o pierna de cerdo) boliviano (en “Palacio quemado”); Laura Restrepo, al buñuelo colombiano (en “Delirio”); Eliseo Alberto, a la frutabomba cubana (en “La fábula de José”); Santiago Roncagliolo, al dulce suspiro a la limeña peruano (en “Vacaciones en el Hyatt”); Federico Vegas, a la Hallaca (en "Sumario")
Once recetas españolas
España, su literatura y su cocina están representadas por 11 autores y otras tantas recetas. Los postres corren a cargo de Almudena Grandes y su ensaimada (que aparece en “Modelos de mujer”); Manuel Longares y su bartolillo (en “Romanticismo”), y Juan Pedro Castañeda y su quesadilla (en “La despedida”).
A ellos su suman recetas tan españolas como los pimientos rellenos (con un texto de Nuria Labari), el pincho de bacalao (al que alude Juan Bas), las sardinas asadas (Juan Jacinto Muñoz Rengel), la tortilla de patata (Manuel Vilas), el cocido madrileño (Beatriz Valdivielso), el torto (José Manuel Fajardo), la menestra (Miguel Serrano Larraz) y el sancocho canario (Luis León Barreto).
“El sabor de la eñe” concluye con un “fogón de lectura” que reúne, a modo de sobremesa, breves ensayos de Jorge Eduardo Benavides, Hipólito G. Navarro y Nuria Barrios".
Hasta ahí lo informado por el Instituto Cervantes en su página web. Al respecto, Tereixa Constenla escribe en El País lo siguiente:
"¿Quiere preparar un cebiche peruano como el que cita Fernando Iwasaki en Inmenso Estrecho II, una enchilada mexicana como la citada en Tinísima, de Elena Poniatowska, un sándwich de chola boliviano a la manera de Palacio quemado, de Edmundo Paz Soldán, o el tacacho que preparaban en Pantaleón y las visitadoras, de Vargas Llosa?
El Instituto Cervantes acaba de publicar El sabor de la eñe, un recetario con 59 propuestas para preparar entradas, platos principales, postres o bebidas, que figuran en algunas de las novelas más conocidas de autores españoles o latinoamericanos (Almudena Grandes, Laura Restrepo, César Aira, Alfredo Bryce Echenique o Santiago Roncagliolo, entre otros). Arepas venezolanas, humitas ecuatorianas, ajiacos colombianos, tamales cubanos, tortilla de patatas española, cebiche peruano, sancocho panameño o alfajores chilenos… algunos de los platos más representativos del mundo hispanohablante figuran en el recetario.
Ahí va una propuesta de menú (entrada, plato principal y postre) con eñe.
Alboronía: fritada de berenjenas, tomate, calabaza y pimiento, todo ello picado y revuelto.
“Cuando el general abrió los ojos se dio cuenta de que el reloj seguía en la una y siete. José Palacios le dio cuerda, lo puso de memoria, y enseguida confijmó que era la hora correcta en sus dos relojes de leontina. Poco después entró Fernanda Barriga y trató de hacerle comer al general un plato de alboronía”. El general en su laberinto. Gabriel García Márquez. (Colombia)
Cebiche: preparación tradicional peruana a base de pescado crudo, marinado en jugo de limón y especias, que generalmente se acompaña con maíz y batatas.
“Pero no importa, porque yo también me voy a mandar con un cebiche mentiroso, o sea, sin rocoto, sin choclo y sin limón… Endemás aquí nuay buen pescao pal cebichito: nuay cojinova, nuay tollo, nuay corvina y a los lenguaos diaquí hay que prepararlos con lupa”. Inmenso estrecho II. Fernando Iwasaki. (Perú)
Bartolillo: pequeño pastel de pascua típico de Madrid, generalmente, de forma triangular, y relleno de crema dulce.
“Hortensia efectuó el encargo a la manera inmortal de las señoras del barrio de Salamanca: primero se caló las gafitas de la miopía leve y después retrocedió dos pasos para abarcar el surtido desplegado a la altura de las piernas de un adulto. Tuvo así que arquear la cintura hasta el nivel expuesto y ladear el rostro para distinguir la mercancía a través del cristal. Y con esa insinuación de su cuerpo que Hortensia no exageró, segura de que le bastaba para coronarse reina de corazones, fue destacando, uno a uno, los bartolillos que elegía, con una dicción afianzada en el perfecto conocimiento de la materia”. Romanticismo. Manuel Longares. (España)".
Nota de Jimmy Hungría: La noticia citada me motiva a reiterar mi nota del 4 de enero de 2012, contenida en el siguiente enlace:
http://buenalectura.wordpress.com/2012/01/04/para-la-bibliografa-gastronmica/